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Vientos de calma

05/10/2018 Minuto 92 y monedas. Las 1500 almas Xeneizes presentes en el mítico estadio Mineirao esperando inquietantes por la finalización del encuentro. Cruzeiro, a contrarreloj, apostando las últimas fichas para forzar los penales. Un desenlace para el infarto para ambas parcialidades. Tan impredecible era el contexto que Pavón, tras una maravillosa asistencia de Ábila, empardó las acciones y torció definitivamente la serie a favor de Boca.

Todo el pueblo azul y oro está de fiesta. El combinado de Guillermo Barros Schelotto pisó fuerte en Brasil y selló el tan ansiado boleto a las semifinales de la copa. Un empate con sabor a triunfo. Una igualdad que deposita al club en un nuevo desafío a nivel internacional.

Boca impuso una idea de juego clara y definida: Resignar manejo y tenencia de pelota e intentar lastimar con la velocidad de Pavón y Villa. El triángulo de volantes compuesto por Nández, Barrios y Pablo Pérez tenía como tarea fundamental la de estar comprometidos con la recuperación y la marca exhaustiva para anular los ataques de Cruzeiro. La línea del fondo, bien parada y asumiendo pocos riesgos. Un Boca pragmático y austero, pero a la vez punzante, aguerrido y sólido.

El equipo del mellizo tuvo varios puntos altos para destacar durante el transcurso del duelo copero. Nández fue la gran figura de la velada. El charrúa volvió a demostrar la actitud que se debe tener para afrontar esta clase de partidos. Entrega, sacrificio y agresividad son las virtudes que caracterizan al uruguayo. Un combo de características infaltables para disputar llaves de semejante magnitud. Desempeño consagratorio para él.

Izquierdoz y Buffarini estuvieron a la altura de la circunstancia. El central proveniente del Santos Laguna mexicano hace valer cada dólar invertido en su pase. Mostrando prestancia y seguridad, el zaguero se está transformando paulatinamente en un baluarte para la última línea. En cuanto a Buffa, se merece una mención especial por su gran actuación. El marcador de punta cordobés aprovechó al máximo la oportunidad de ser titular otorgada por el técnico y enseñó su mejor versión.

En cuanto al tridente ofensivo, se vió poco para resaltar. Zárate, inconexo con el resto de sus compañeros, apenas fue nombrado tres veces por el relator. Villa, por su parte, alternó buenas y malas. El colombiano posee una velocidad exorbitante y genera más de un dolor de cabeza en los defensores contrarios.

Vientos de calma soplan alrededor de los jugadores, el cuerpo técnico y los hinchas. Luego de semanas turbulentas, el club de la ribera recuperó la sonrisa y la confianza.

Queda esperar con ilusión y expectativa la próxima fase del certamen ante Palmeiras. Un rival que barajó la posibilidad de dejarse perder ante Junior en la última fecha de la fase de grupos para eliminar a Boca. Sin embargo, optó por respetar la ética del deporte y disputar el partido con seriedad. ¿Hizo lo correcto o fue una estrategia errónea pensando en la categoría de su actual competidor? Lo sabremos más adelante.

Del otro lado del cuadro: River – Gremio. ¿Final de copa con superclásico?

Por el momento, a pensar en el duelo con Racing por Superliga. Para soñar y especular habrá tiempo.

Por Bautista Keber Vago (Instagram: bautikeber – Twitter: bautiikeber) para Alternativa Boquense

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